Otoño

Se me ha vertido el otoño de repente
me ha desteñido el ocre en la mirada
lame la lumbre la leña silenciosa
hay un crepúsculo azul dormido
en mi ventana.
Hay una luz asombrosa de tormenta
que desdibuja los contornos del paisaje
que ralentiza el tiempo y el silencio
y que confunde las fronteras de mi mente.


Se ha desprendido el otoño entre los árboles,
danzan las hojas tostadas en el aire,
hay un ciprés despistado y somnoliento
que está violando la cúpula celeste.
Despistada va la luna sobre el monte
ocultándose de amores prohibidos,
asombradas parpadean las estrellas
sólo el alba pondrá fin al desatino.


Se ha desbordado el otoño entre la gente
me rezuman los colores por el alma,
tengo ausencia de canciones desbocadas
que escaparon nuevamente con el alba,
tengo sueños y deseos rezagados
que transitan incansables por mi casa
llevo huellas de otro tiempo en mis zapatos
y un poema inacabado entre las manos.


Quiero bailar al viento con los sauces
y susurrar al oído de las nubes
contar secretos al cielo esclarecido
beberme el Sol que resbala por mi frente.
Quiero amasar olvidos y recuerdos
en un racimo de vino adolescente,
descabalgar las penas enquistadas
trepar a lomos de la tarde al horizonte.


He aprendido a ser mecida por el viento
a  no luchar si no hay una contienda,
a  no llorar si no me sobran lágrimas,
a  presentir el Sol entre la niebla.
He aprendido a fundirme con la vida,
y dejar que otros otoños me sorprendan,
a convivir en paz con mis mendigos
y a no perder de vista a las estrellas.



1 comentario:

Valle Camacho dijo...

hola Vega, me gusta este poema...