El poeta y la pintora

Dijo le el poeta a la pintora:
es hermoso tu lienzo atardecido
de estrellas,
pero está silencioso
es hermosa la plegaria de mis versos
pero está sombría.
¡Unámonos¡

Dibuja tú la rosa desangrada
yo tornaré en roció sus lamentos.
A tus álamos ruborizados de Otoño
les naceré yo voces de esperanza.

Píntame una hermosa noche
en cuyo vientre, estén a salvo,
el alma de los olvidados,
los locos que solo amaron,
y los sueños de los niños
que tan solo fueron hijos de si mismos.

Rasga con tus pinceles la penumbra
y desparrama un Sol de Primavera,
que acune con versos cálidos
el corazón aterido de los hombres.

Dale forma al rincón de los amantes,
cúbrelo de amapolas azuladas,
recorta sus miradas inequívocas,
dale color a esos labios
donde yo desgranaré secretos blancos.

Unámonos...
Y ya veras, como al final de este Crepúsculo
alrededor del brillo de tus lienzos,
se mecerán risueñas mis palabras.




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